
Según contó la encargada del supermercado, en comunicación con diarioterritorio, algunos fueron retenidos en la cámara de panificados y una supervisora fue agarrada del cuello y le apoyaron el arma en la cintura, mientras ella debió ayudar a un hombre con su hija a refugiarse.A las 14.15 de ayer, dos a cara descubierta y uno encapuchado pusieron en pánico a los veinte clientes que hacían las compras y los empleados del supermercado Impulso.
La encargada, Natalia Ramírez, detalló a este matutino cómo operaron los asaltantes. “Hay personas que vieron todo, yo pude observar a un chico que se acercó al bar que tenemos y pidió un jugo de naranja”, fue el principio de la difícil jornada laboral.Lo curioso es que una de las empleadas pudo reconocer a un ladrón -según dijo Ramírez-, ya que durante la semana pasada “el mismo habría estado tomando jugo y al parecer estudió todo el movimiento”.
La situación se complicó cuando el que estaba en el bar se levantó de su asiento y “agarró del cuello a una supervisora y le puso el arma en la cintura”.Fue entonces cuando su compañera le dice a Natalia “nos están asaltando” por lo que debió avisar a la seguridad del supermercado, pero nada pudieron hacer.
Durante el atraco, las víctimas fueron separadas, según agregó la encargada, ya que “diez personas fueron ubicadas en la cámara de panificados” y otros quedaron en distintos sectores del local.
Una situación tensa se vivió cuando Ramírez se cruza con un “papá y su nenita”, al que le aconsejó resguardarse, mientras esperaron la fuga de los tres ladrones.
Aclaró que a excepción de la supervisora, tanto sus compañeros como los clientes que estaban en Impulso no fueron agredidos ni tampoco hubo lesionados.
Además Ramírez mencionó que al menos “dos tenían armas”, no solamente ella lo pudo corroborar sino que otros empleados observaron lo mismo.
“Dos estaban a cara descubierta y uno con capucha tenía una bolsa grande”, especificó sobre en qué lograron los asaltantes poner los 32 mil pesos que sustrajeron de una pequeña oficina que es usada para guardar las pertenencias del personal y contar el dinero.
“No fueron a las cajas donde está el dinero, sino entraron en una casillita que tenemos, donde a esa hora justo estábamos contando la recaudación”, prosiguió.
Los maleantes escaparon en dos motos tipo cross de grandes cilindradas, pudieron contar los presentes.
En cuanto a la marcha de la investigación, en el momento en que Ramírez dialogaba telefónicamente con diarioterritorio se hallaban los sabuesos de Investigaciones Complejas trabajando en el lugar, donde se supo que una de las empleadas habría logrado reconocer a uno de los delincuentes.
De acuerdo con la encargada del comercio “uno de ellos estuvo hace tres o cuatro días tomando un jugo de naranja en el bar y seguro estudió cada movimiento”, concluyó.
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